Escribir y hablar
Me he pasado casi toda la vida escribiendo o hablando, ya sea para trabajos, cartas, exámenes o para dar clases. He de reconocer que transmitir no se me da mal y además me gusta. Nunca he tenido problemas en una clase (aunque es verdad que la mayoría eran mayores de edad y sabían a lo que iban). Dar clases es mi vida y ahora la docencia estaba cambiando hacia dos sitios que me encantan: las nuevas tecnologías y la evaluación continua, entendida como continua de verdad y no como lo entendieron en mi último destino (80% de valor para un examen final)...
El año que viene me hubiera tocado el Prácticum II, en el que pasaría unos dos meses dando clases en un colegio de primaria. Como Palomita irá a la guardería, no hay cosa que me apetezca más la verdad, por que esos niños son como esponjas de aprendizaje y están continuamente intentando descubrir cosas. Me da mucha pena no poder llegar a compartir esas clases con ellos y aportar mi granito de sabiduría, dar ejemplo a esas edades de como hacer las cosas.
Ayer llamé a la AECC, a un teléfono gratuito para enfermos de cáncer. Aunque me dijeron que era para enfermos y que a mi me faltaban los resultados finales, me atendieron muy amablemente. También hablé con Jorge un amigo y hermano de amigo mio. El tuvo más suerte y le diagnosticaron enfermedad de Krhon. Fue otro de mis momentos de bajón de ayer. Me gustaría poder controlarlos o controlar que debo pensar y que no, pero tengo que estar en lo peor, por si viene. Siento que es como el mecanismo de escape; solo hay tres cosas que me tranquilizan: escribir y hablar lo que siento, ver a mi hija y a mi mujer.
Estoy en clase antes de que lleguen mis alumnos, pero no me apetece estar aquí, la verdad es que solo me apetece que lleguen mañana y pasado para que me hagan las pruebas, pero un profesor ha de ser un profesional antes que un enfermo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario